lunes, febrero 06, 2006

SENSIBILIDAD DE VIOLETA PARRA




















Grupos artísticos y numerosos admiradores anónimos se reunieron el pasado 5 de febrero frente a la tumba de Violeta Parra, en el Cementerio General de Santiago, en homenaje al conmemorarse 39 años de su muerte.

La folklorista Violeta del Carmen Parra Sandoval, nació el 4 de octubre de 1917, en una modesta vivienda de la calle Robles 531 en San Carlos, Provincia de Ñuble, localidad del sur de Chile, su familia campesina con varios hijos, entre ellos otros brillantes artistas como su hermano, Nicanor Parra. "Vinimos a su tumba para que nadie se olvide de ella porque fue una cultora de nuestras raíces y, además, una gran luchadora social", dijo uno de los artistas durante el homenaje.


"Mi padre era profesor primario, era el mejor folklorista de la región y lo invitaban mucho a todas las fiestas. Mi madre cantaba las hermosas canciones campesinas, mientras trabajaba en su máquina de coser".

"Yo creo que todo artista debe aspirar a tener como meta el fundir su trabajo en el contacto directo con el público. Estoy muy contenta de haber llegado a un punto de mi trabajo en que ya no quiero ni siquiera hacer tapicería, ni pintura, ni poesía, así, suelta.

Me conformo con mantener la carpa y trabajar esta vez con elementos vivos, con el público cerquita de mí, el cual yo puedo sentir, tocar, hablar o incorporar a mi alma".

Ningún hombre verdadero cree en esa zarandaja del arte puro, arte por arte mismo. En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas . Particularmente yo tengo un ansia verdadera por comunicarme con los demás. Por eso llamé a las puertas del teatro y al teatro consagro toda mi sensibilidad".

Nicanor Parra Parra su padre, fue profesor primario y Clarisa Sandoval, su madre. Violeta tuvo ocho hermanos, el poeta Nicanor, el primogénito, y dos medios hermanos, pues su madre era viuda al casarse con Parra. Su veta artística la heredó de su padre, importante folklorista de la región. En 1921, Nicanor Parra fue nombrado profesor del Regimiento Andino en Lautaro, hasta donde llega toda la familia. Clarisa también se afanó sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la prole numerosa. Violeta sufrió continuamente pestes y enfermedades, pero estando sana se divertía chapoteando junto a sus hermanos en las aguas del vecino río Cautín y se divertía en los aserraderos y barracas del sector.

El dinero que aporta Violeta se hace más necesario que nunca. El padre ha muerto; esto parece señalar el alejamiento definitivo de la infancia. Marcha a Santiago poco antes de cumplir los veinte años. Los comienzos de Violeta fueron duros, sus primeras presentaciones las hizo en sitios muy modestos tales como boliches de barrio, circos, quintas de recreo, radios, etc., en donde interpretaba tonadas de carácter popular e incluso boleros románticos. Tiempo después decide interpretar música de género folklórico y a componer. En la mayoría de sus creaciones se advierte la manifestación de un mundo interior rico en vivencias de hondo contenido humano, reflejo de una vida triste y poco feliz. En 1937 conoce a Luis Cereceda, ferroviario, con quién contrae matrimonio. De esta unión nacen Isabel y Angel, continuadores luego de su arte. Recorre distintas localidades de Chile en los años siguientes, trabajando en teatros y boliches, recopilando canciones antiguas de su país. En 1948 se separa definitivamente de Cereceda, y sigue su vida itinerante por Chile. Al año siguiente vuelve a casarse, y de este nuevo matrimonio nacen sus hijas Carmen Luisa y Rosita Clara. Recorre el país trabajando con sus dos hijos mayores en circos y teatros, y recopilando la música campesina chilena.

En 1953 comienza a alumbrarse el verdadero genio de Violeta Parra. Después de un recital en casa de Pablo Neruda, Radio Chile la contrata una serie de programas que la lanzan a la primera línea del arte folklórico del país. Intensificó su trabajo de recopilación folklórica por todo Chile. Con un magnetófono y una guitarra, recorria los lugares mas recónditos para rescatar el folklore olvidado de su pueblo, haciéndose cantar composiciones populares por cantores que a veces frisan los cien años de edad. Con su guitarra recorriá regiones y pueblos del norte y del sur del país recopiló e interpretó canciones grabadas por ella. En 1960 conoció al músico suizo Gilbert Favré, estudioso del folklore sudamericano y se enamororó de él. Viajó en 1961 a Buenos Aires y después a Europa, junto con sus hijos mayores. Participó en el Festival de la Juventud de Finlandia, y recorrió la Unión Soviética, Alemania, Austria, Italia y Francia. Volvió a fijar su residencia en París durante tres años. Cantó en la Candelaria y en L'Scala. En junio de 1965 regresó a Chile.

Instaló en las afueras de Santiago una gran carpa, especie de circo, a la que llamó Carpa de La Reina. En 1966 se trasladó a Bolivia, donde cantó con Gilbert Favre. Regresó con él a Chile. Recorrió por el país cantando en teatros. Compusó sus últimas canciones, que grabó en un Long Play, acompañándose de sus hijos y del músico uruguayo Alberto Zapicán.

Estaba resquebrajada por varios motivos abundan, entre la mala marcha de su carpa en La Reina, su tormentoso amor con el antropólogo suizo Gilbert Favre o el desdén de las instituciones de la época.

El uso de conotación afectiva en los vocativos utilizados para llamar al músico suizo refrendan la calidez y gracia del pueblo chileno a la hora de expresar su afecto mediante diminutivos y chilenismos: "chinito", "mi chino", "mon chino", "petit Gilbert", "querido Gilbert", "Gilbert Mañoso", "chino", "petit Gilberto", "Gilbert gringo" y "Gilbertito".

El 5 de febrero de 1967, deprimida y sola, se encerró en su carpa de La Reina y, al filo de las seis de la tarde, se disparó un tiro en la sien. Tenía 49 años. Al día siguiente, más de 10 mil chilenos desfilaron en su entierro llorando y cantando fuerte.

Violeta Parra fue una artista muy completa y todas sus creaciones marcadas por un profundo contenido humano. Sus obras han traspasado fronteras lo que demuestra lo universal de sus creaciones, pero un rasgo más notable fue su entrañable cariño por su patria y su Pueblo.

Una de sus canciones:

¿QUE HE SACADO CON QUERERTE?

¿Qué he sacado con la luna, ay ay ay que los dos miramos juntos, ay ay ay?

¿Qué he sacado con los nombres, ay ay ay estampados en el muro, ay ay ay como cambia el calendario, ay ay ay cambia todo en este mundo, ay ay ayay ay ay... ay.

¿Que he sacado con el lirio, ay ay ay que plantamos en el patio, ay ay ay? no era uno el que plantaba, ay ay ay eran dos enamorados, ay ay ay hortelano, tu plantío, ay ay ay con el tiempo no ha cambiado, ay ay ayay ay ay... ay.

Aquí está la misma luna, ay ay ayy en el patio blanco lirio, ay ay ay los dos nombres en el muro, ay ay ayy tu rostro en el camino, ay ay aypero tú, palomo ingrato, ay ay ayya no arrullas en mi nido, ay ay ayay ay ay... ay..













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