EN NUEVA YORK VENDEN LA CIUDADANIA




Los inmigrantes no son bienvenidos en ninguna parte. Las quejas son las mismas, que los extranjeros ocupan nuestros puestos de trabajo y como consecuencia estamos cesantes. Además trabajan por menos dinero y no cumplen nuestras reglas sociales.
En Estados Unidos, los mexicanos se caracterizan por su unidad y sacrifico, se agrupan y cobijan en grupos, de esta forma entre cuatro y a veces hasta 17 personas rentan un apartamento, muchos duermen sobre una frazada en el piso de un cuarto, incluso en sillones. Cada semana el grupo designa a dos de ellos para realizar las compras y también se turnan para cocinar. La renta oscila entre 600 y 700 pesos (dólares) mensuales pero no faltan los imprevistos, algunos quedan cesantes por una semana o más, pero sus compatriotas igualmente los acogen.
Recurren a las agencias de empleo, allí les dan un formulario con bastantes preguntas y ejercicios básicos de matemáticas, multiplicación, división, entre otras operaciones, lo entregan y luego de dos días regresan para saber si aplican para algún empleo. La peor respuesta es: “lo siento pero ahora no hay nada sigue llamando OK?”. En cualquiera de estas empresas el requisito principal es el documento Social Security, sin embargo es de público conocimiento que son falsos (papeles chuecos), pero hay empleadores que les da lo mismo.
Otra respuesta, la más esperada, es “mañana tienes que estar aquí en la agencia a las seis de la mañana, la Van te llevará a una factoría, el trabajo es de lunes a viernes, es muy liviano, la salida es a las cuatro de la tarde, ellos (la empresa) pagan 6 dólares por hora, nosotros te damos el cheque todos los viernes, pero te descontaremos 30 dólares por el transporte más los taxes (impuestos)”.
Es importante destacar que la tarjeta de seguro social y el documento que acredita la residencia –Green Card- se puede adquirir en las calles más centrales en Nueva Cork. Mientras los indocumentados pasean mirando las vitrinas, no falta quien se acerca para ofrecerle ambos documentos. Si el interesado regatea los puede conseguir en 20 dólares, mientras que otros vendedores piden hasta 50 dólares.
El sistema de compra es sencillo, el vendedor ingresa a un local comercial establecido con su cliente, en el interior el interesado es fotografiado, luego ambos salen de la tienda y el vendedor profesional, avisa que volverá en 15 minutos y luego desaparece rápidamente.
El interesado se pasea esperando por la cuadra y dentro del plazo establecido aparece repentinamente un ciclista por la calle a toda velocidad, de pronto frena bruscamente y mira al inocente transeúnte, ambos se acercan e intercambian documentos por dinero, enseguida el veloz ciclista se esfuma.
Alguien puede creer que en pleno Nueva York, la policía o inmigración no sabe o desconoce lo que allí diariamente se realiza. ¿Están ciegos? ¿O es que no quieren ver?
Quienes patrullan la frontera, hacen redadas en las fábricas, pretenden penalizar a los indocumentados y asienten en la construcción de un muro, escandalizados por el aumento de los inmigrantes, dejan hacer, es el doble discurso. Tienen máscaras y las usan según su conveniencia.

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