DENUNCIAN DESAPARICION DE MEDIOS DE COMUNICACION QUE LUCHARON CONTRA PINOCHET


Víctor Pey
EXTRACTO DE LA ENTREVISTA REALIZADA POR MARIO CASASUS
En el marco de noticias sobre la supuesta grave salud del ex dictador Augusto Pinochet y denuncias de escándalos de corrupción, el debate sobre la desaparición de los medios que enfrentaron al régimen militar logró escasa cobertura de la prensa actual.
Los expertos debatieron el tema durante dos días con el público reunido en la Plaza de la Constitución.
Los panelistas coincidieron en culpar a los gobiernos de la Concertación de asfixiar a la prensa que combatió a Pinochet y criticaron la canalización de publicidad estatal a los monopolios de El Mercurio y La Tercera (COPESA).
Señalaron que los medios que ayudaron a derrotar a la dictadura resultaron "incómodos para el pacto de transición que la Concertación y el gobierno del ex presidente Patricio Aylwin hicieron con las Fuerzas Armadas y el ex dictador".
Según Jorge Escalante, periodista de La Nación, hubo coincidencia en que, a partir de 1990, esos medios resultaron incómodos para el gobierno de la Concertación y sus partidos, que pactaron la transición a la democracia con las Fuerzas Armadas.
Agregó que el pacto fue principalmente con Pinochet, "asegurándole impunidad personal y la no destrucción de los pilares de amarre que dejó su régimen".
La continuidad de estos medios entorpecía la pactada transición porque querían seguir manteniendo una prensa crítica, fiscalizadora, y sobre todo denunciante de los episodios hasta entonces desconocidos de la represión y el régimen militar.
El periodista Juan Pablo Cárdenas citó ejemplos que involucran a pasados gobiernos civiles en el bloqueo de fondos destinados a medios ya desaparecidos como Fortín Mapocho, La Epoca, Análisis, Apsi y Hoy.
Sergio Gutiérrez, ex subdirector de Fortín Mapocho, denunció presiones para limitar la publicidad en ese popular medio.
Coincidieron en que estos medios escritos -al igual que algunas radios y revistas culturales como La Bicicleta y Pluma y Pincel- sufrieron el mismo destino planificado desde La Moneda.
Otra de las causas por las que según los expositores desaparecieron esos medios fue la "vergonzosa" concentración de la publicidad estatal en los monopolios derechistas de El Mercurio y La Tercera.
El ex director de Apsi, Marcelo Contreras, dijo que El Mercurio recibe 50% de ésta, mientras La Tercera capta 39%, quedando apenas 11% sobrante.
Para el gerente general de La Nación, Francisco Féres, la iniciativa busca que se abra un debate político y parlamentario "para asegurar la descentralización y la diversidad de los medios de comunicación, lo que debe ser regulado por ley".
Planteó que eso incluye una redistribución equitativa y racional de la publicidad estatal.
El director de La Nación, Rodrigo de Castro, destacó el peligro que implica para los medios alternativos mantener esta política de concentración de la publicidad, tema que vienen planteando también medios como Punto Final, El Siglo y The Clinic.
Otra coincidencia del debate fue que, hasta ahora, la Concertación -incluyendo el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet- no muestra interés político en revertir esta situación.
En el debate participaron además los historiadores Felipe Portales y Oscar Ortiz, la escritora Mónica Echeverría, y los periodistas Francisco Martorell, director de El Periodista, Luis Conejeros, presidente del Colegio de Periodistas, Marcia Scantlebury, Rodrigo Durán, Gonzalo León, Fernando Villagrán y Jorge Escalante.
Asimismo, el ingeniero Víctor Pey, quien mantiene un juicio internacional contra el Estado chileno por la propiedad del ex diario Clarín.
Fuente: Diario La Nación
Entrevista con Víctor Pey, propietario de Clarín de Chile, el periódico de mayor tiraje en el país austral… Hasta que el golpe de Estado pinochetista lo clausuró, robó su maquinaria y convirtió talleres y redacción en salas de tortura. Pey lleva ocho intentando recuperar lo que le pertenece del Estado chileno. Casasús pone en evidencia las razones del dueño de Clarín. Y también su determinación y la justicia de la causa emprendida. El ingeniero Víctor Pey (Barcelona, 1915) actualmente es vicepresidente de la Fundación Allende con sede en España, dirigida por Joan Garcés, abogado.
Habla Víctor Pey–Ingeniero, ¿qué recuerda de su natal Cataluña?–Viví en Barcelona hasta los 26 años; tuve conciencia muy prematuramente de las precariedades económicas en las que se debatía mi familia y de las luchas ideológicas que mi padre había mantenido, sintiendo una gran admiración por él. Viví plenamente, conscientemente, mucho más que los muchachos de mi edad, los procesos políticos y sociales que culminaron con la cruenta Guerra Civil de 1936 -1939. "Quiero decirle con ello que los recuerdos, que he mantenido y que mantengo de Cataluña y de la España de aquellos años, han permanecido intensos y vigentes en mí, con muy escaso deterioro debido a la acción del tiempo".–Sé que ya ha hablado mucho de cómo Neruda lo rescató en 1939, junto a más de dos mil personas en el barco Winnipeg, entre los refugiados había obreros e intelectuales, pero hay tres pasajeros: José Balmes, Roser Bru y Víctor Pey que representan la historia cultural de Chile, ¿puede establecer un paralelo entre usted y ambos pintores?–Ciertamente, he mantenido con la pintora Roser Bru una amistad que se inició en el Winnipeg. Ella se hizo muy amiga de mi hermana Diana y ese vínculo aumentó con el paso de los años. Con José Balmes tengo una amistad muy cordial. "En cuanto a los intelectuales que venían en el Winnipeg, la lista será bastante más larga: Leopoldo Castedo, Isidro Corbinos, José Gómez de la Serna, Francisco Galán, Agustín Cano, Victoriano Farga, Francisco Grisolia, Juan Guasch Olive, Arturo Lorenzo, los hermanos José Ricardo y Juan Morales Malva, Dolores Piera, Julio Simal y otros más cuyos nombres ahora se me escapan. La vida de cada uno de ellos daría para un libro, sin duda".–Allá por 1939, ¿Qué hace en el nuevo país?, ¿Soñó con regresar a la Generalitat de Cataluña?–Larga sería la historia de mis quehaceres en Chile. Ejercí mi profesión como profesor de la Escuela de Ingenieros Indústriales durante 24 años; funde 10 o 15 empresas, varias de ellas abocadas a la construcción de obras civiles y también actuando como contratista de obras públicas portuarias, de hidráulica y de caminos. "Ahora, como tarea principal, estoy abocado al rescate del diario Clarín –el rotativo de mayor circulación nacional al momento del golpe de Estado de 1973– pendiente de un juicio arbitral que se ventila, desde hace ya ocho años, ante un tribunal Internacional del Banco Mundial, de Wáshington, con objeto de recrear ese medio libre y progresista de información independiente de partidos políticos, de grupos económicos y de confesiones religiosas de ninguna índole".
–Ya lo contó a la BBC de Londres, también en el libro Neruda clandestino de José Miguel Varas (publicado por Alfaguara), usted fue el autor intelectual del escape de Neruda en 1949, ¿qué sintió al escuchar el discurso del Nobel en 1971?–La mención de Neruda a ese episodio no podía dejar de ser épica y genial, propia del hecho relatado y de la naturaleza innata de su protagonista.–¿Cuánto tiempo después volvió a ver a Neruda?
–Acompañé a Neruda, en esa fuga hacia la Argentina tras un año y medio de clandestinidad en su propio país, hasta unos 60 kilómetros al sur de Santiago, junto con mi inolvidable y noble amigo Jorge Bellet, el doctor Raúl Bulnes y un militante del Partido Comunista, experto chofer y mecánico. Sólo volví a ver a Neruda esporádicamente tras su regreso a Chile, algunos años después.
–Todos sabemos que en México se publicó el Canto general en 1950, con ilustraciones de los muralistas Siqueiros y Diego Rivera, pero existe una rarísima edición chilena, clandestina del mismo año, ¿Qué sabía de ese proyecto?
–La primera edición del Canto general fue, como usted bien señala, clandestina, chilena, impresa por partes en dos pequeños talleres de imprenta de Santiago, juntadas y encuadernadas en la casa de un militante del Partido Comunista chileno, figurando en ella un pie de imprenta falso, de México.
–¿Qué pasó en Chile entre la persecución a los comunistas de 1948 y 1970? En especial con la memoria del país; Pinochet estaba al mando del campo de concentración de Pisagua en 1948 y en 1973 se abrió nuevamente Pisagua como centro de tortura...
–La respuesta excede al espacio propio de una entrevista, amigo mío. En lo que podría ser una simbólica respuesta, le diría que pasó la historia del hombre, con sus infinitas facetas y otras tantas causas sobre las que la reflexión y el análisis se harían excesivamente extensos… La guerra fría… "Y en Chile, el derrumbe de esperanzas y de ilusiones en las transformaciones de la sociedad, yendo a caer en el servicio y en los egoísmos salvajes expresados por la peor faceta de la condición humana, sirviendo de vergüenza nacional la aparición de un arquetipo universal representativo de esas fealdades, las de la dictadura militar".
–En 1972 usted compra Clarín, ¿Qué le significó la Unidad Popular vista desde la redacción de Clarín?
–Quiero dejar constancia cabal de que Clarín colaboró en forma decisiva al triunfo de la Unidad Popular y de Salvador Allende desde antes de adquirirlo de su anterior dueño, el legendario periodista Darío Sainte-Marie, más conocido por su seudónimo Volpone. "Él, Volpone, que mantuvo una relación muy compleja desde niño con Salvador Allende, alineó su diario Clarín en todas las campañas de Allende y de Radomiro Tomic –candidato, este último democratacristiano en esa elección– con un contundente privilegio económico para Allende y la coalición política de la Unidad Popular. "Como es bien sabido, Allende superó la votación de Tomic por más de 250,000 votos y a la de Jorge Alessandri, el candidato de la derecha, por menos de 40,000 votos. "La realidad nunca asumida ni por partidos políticos de todas lastendencias, ni por analistas profesionales que se han ocupado extensamente del proceso, es que el triunfo estrecho de Allende sobre el representante de la derecha económica y política de ese momento se debió, en muy buena parte, a la campaña que Clarín desplegó caracterizada por un apoyo compartido a Allende y a Tomic, al tiempo que descargaba un poco usual ataque personal y político a la derecha, en la persona de su candidato Jorge Alessandri. "Tras el triunfo de Allende en la elección y posteriormente en el Congreso Pleno, al que tuvo que someterse en razón de no haber alcanzado una votación igual o superior al cincuenta por ciento de los votos validamente emitidos, el diario Clarín permaneció en defensa irrestricta del gobierno de Allende y del programa de avance social que él impulsó. "Por razones de índole personal, Sainte- Marie, a principios de 1972 optó por alejarse del país, vendiéndome su total propiedad accionaria que él poseía. Y ya en mis manos, llevé al rotativo hasta tener la mayor circulación a nivel nacional, defendiendo al gobierno de Allende y de la Unidad Popular en sus consecuentes posiciones demócratas, republicanas y de avances en una mayor justicia social, hasta el mismo día en que las tropas sublevadas, mandadas por oficiales que habían jurado defender el régimen constitucional legalmente establecido, entraron por la fuerza en las dependencias del diario, incautándose de todo y eliminando al diario como medio de expresión, de denuncia y de información".
–El 11 de septiembre de 1973 cambió la historia para siempre, Clarín fue centro de tortura apodado por los militares como La Firma, sus imprentas robadas y usted vivó su exilio en Venezuela. Hay una canción que dice “tantas veces me mataron, a mi propio entierro fui y sigo aquí cantando como la cigarra” (poema de la argentina María Elena Walsh).
–Brevemente ¿podría contarnos las partes del proceso legal del caso Clarín?–Este proceso lleva ya ocho años de tramitación ante el CIADI, dependiente del Banco Mundial, de Wáshington. Hay información completa en el diario web (www.elclarin.cl).–El año pasado perdimos a la revista Rocinante. ¿No le preocupa que Clarín corra con la misma mala suerte? ¿Cómo lograr que Clarín sea un diario independiente y no morir en el intento?–De nada sirven los vaticinios. Lo que le aseguro es que si Clarín vuelve a la calle como diario impreso en nuestras manos, será, tal como le indiqué que lo era cuando fue eliminado por la fuerza el día 11 de septiembre de 1973: un medio de expresión independiente de grupos políticos, económicos y confesionales, que seguirá los ideales que inspiraron la acción pública de Allende, de profundización de la democracia, de la libertad de expresión, de solidaridad humana expresada en una mayor justicia social. "Si moriremos o no en el intento sólo el tiempo lo dirá. Pero ese es nuestro intento, el de salir y el de perdurar, no le quepa la menor duda de ello".
–El Mercurio es ahora el diario más influyente de Chile, su propietario Agustín Edwards participó activamente en el golpe de Estado de 1973. ¿Qué obstáculos le están poniendo en el camino Edwards y El Mercurio?
–En mi concepto todos los que pueden.







