A María del Pilar Sordo Martínez, nacida en Temuco, el 22 de octubre de 1965, conferencista y psicóloga, le ha tocado una vida muy difícil, esos dolores tienen validez durante el transcurso de los años. Como todos, en su vida ha cometido errores pero siempre le han sido útiles para aprender.
Escribe libros, Realizó una investigación que duró ocho años, involucró a 4 mil personas desde 5 a 90 años, de países, culturas y niveles socioeconómicos distintos.
El estudio fue plasmado en el libro ¡Viva la diferencia! En 2005, el estudio el texto se convirtió en un best seller y permaneció como el libro más vendido en Chile, en una de sus tantas diferencias que descubrió en la conducta de hombres y mujeres, una de sus frases “Nosotras precisamos sentirnos necesarias, ellos, admirados”.
El estudio fue plasmado en el libro ¡Viva la diferencia! En 2005, el estudio el texto se convirtió en un best seller y permaneció como el libro más vendido en Chile, en una de sus tantas diferencias que descubrió en la conducta de hombres y mujeres, una de sus frases “Nosotras precisamos sentirnos necesarias, ellos, admirados”.
Es la mayor de tres hermanas y cree tener la misión de difundir su mensaje. Su primera dificultad comenzó cuando niña, en su difícil relación con su padre, su imagen le atemorizaba.
Sus dolores tienen que ver con la separación de su primer marido Juan Carlos Fuenzalida, con quien se casó a los 22 años y tuvo dos hijos Cristián (19), actualmente estudia Ingeniería Civil y Nicole (16), está en Cuarto Medio quien se inclina por psicología o terapia ocupacional. Con su ex esposo al comienzo no tuvo muchos problemas de convivencia sin embargo, para ella todo fue más difícil, quería mantener su propio espacio.
Con Juan Carlos permanecieron juntos durante doce años, pero en esa relación descubrió que su concepción del amor era bastante inmadura, como muchos, estaba enamorada del amor pero no de su esposo.
Luego conoció a, Óscar Letelier González, ingeniero, mientras ella dictaba una charla, el 1 de mayo de 2007, era un hombre alegre, separado de 56 años, allí se inició una hermosa relación sentimental 20 días después. Para ella fueron dos años maravillosos, fue el amor de su vida, pero desafortunadamente a Óscar le diagnosticaron un cáncer en marzo de 2008 que terminó con su vida en febrero del año siguiente.
Dice que lo extraña. Hay días en que anda mejor que otros, él se fue porque se graduó y a ella le falta graduarse. Tiene que seguir aquí tratando de aportar lo mejor de ella y esa visión le hace muy bien. Este duelo no lo va a superar y piensa aprender a vivir con él, su relación que mantiene con Dios, le sostiene y la hace sentir feliz y agradecida de todos los momentos bellos que vivió al lado de Óscar.
Le costó mucho superar la muerte de Oscar. Ahora, después de dos años y medio de soledad absoluta, está dispuesta a que la amen y me cuiden.
Dice ser una mujer agradecida de la vida, orgullosa de lo que ha construido, que está segura de lo viene será mejor. Pero hay un tema que le complica es el tema de una nueva pareja, en este sentido añade que no sabe surfear en mar que desconoce.
En cuanto a su opción espiritual heredó la religión de sus padres, es católica y mantiene una amistad con varios sacerdotes, dice ser una mujer de fe. Su vocación era ser sicóloga, pero cree en el amor y dice ser plenamente feliz
Su creencia en Dios le permite encontrar sentido a lo que le sucede, para que otros conozcan su experiencia, pero también se cansa y a veces necesita como ella lo describe “un recreo emocional”.
Durante 2011 perdió a tres amigos, primero al cantante y compositor argentino Facundo Cabral, asesinado en Guatemala, luego a Felipe Cubillos y Felipe Camiroaga, víctimas del accidente aéreo en el archipiélago Juan Fernández. En medio de esta fragilidad está escribiendo su próximo libro cuyo título será Bienvenido Dolor.
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| Facundo Cabral |
El éxito de Pilar (36) en diferentes medios de comunicación con actitud segura y alegre, también tiene otro rostro a veces se siente muy triste y para levantarse debe realizar grandes esfuerzos pero continuar su misión.
Para ella la muerte es un tránsito en que “nosotros vemos la parte de abajo del bordado, no podemos ver el diseño completo”…éste es un misterio para el ser humano. No tiene miedo a la muerte y no se imagina muriendo durante la vejez. Sólo espera que cuando llegue al final de sus días ya tiene su opción, su voluntad en este sentido es permanecer en su cama rodeada de la gente que quiere, pero con una vista grandiosa, frente al mar.









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